Dame un punto de apoyo y moveré la tierra.

Dame un punto de apoyo y moveré la tierra.

somos agua pero todavía morimos de sed, aire pero aún no sabemos cómo elevarnos, fuego pero incapaces de dar calor, tierra pero nos asusta volver a ella, somos dioses con complejo de hombre, capases de crear un universo unicamente nuestro,pero nos falta amor, y fe.

Mostrando entradas con la etiqueta LA EVOLUCION HASTA EL HOMBRE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LA EVOLUCION HASTA EL HOMBRE. Mostrar todas las entradas

LA EVOLUCION HASTA EL HOMBRE





En las prístinas etapas de la Naturaleza evolutiva nos encontramos con la muda intimidad de su inconciencia; no hay revelación de significado o propósito alguno en sus obras, ni sugestión de cualquier otro principio del ser que esa primera formulación, que es su primera preocupación inmediata y parece ser por siempre su único cometido: pues en sus primeras obras aparece la Materia sola, la única realidad muda y rígida. Un Testigo de la creación, si hubiese habido uno consciente pero no ininstruido, sólo habría visto aparecer de un vasto abismo de una aparente no-existencia una Energía ocupada en la creación de la Materia, un mundo material y objetos materiales, organizando la infinitud del Inconsciente dentro del esquema de un ilimitado universo, o sistema de incontables universos expandiéndose en su torno, en el Espacio sin ningún fin ni límite ciertos, una infatigable creación de nebulosas galaxias, soles y planetas, existentes solos por sí, sin sentido en sí, vacíos de causa o propósito. Podría haberle parecido una estupenda maquinaria sin uso, un potente movimiento ininteligible, un eonico espectáculo sin testigo, un cósmico edificio sin habitante; pues no habría visto señal de un Espíritu inmanente, ni al ser para cuyo deleite fue constituido. Una creación de esta índole podría ser solamente juego de sombras o de marionetas de formas reflejadas en un indiferente Absoluto superconsciente. No habría visto la evidencia de un alma ni una sugestión de la mente, o la vida en este inmensurable e indeterminable despliegue de la Materia. No le habría parecido posible ni imaginable que pudiese existir en este desierto universo, por siempre inanimado e insensible, una eclosión de vida en abundancia, una vibración primera de algo oculto e incalculable, vivo y consciente, una secreta entidad espiritual haciendo rumbo hacia la superficie.